jueves, 16 de septiembre de 2010

UN COMIENZO FELIZ

La primera vez que la UD Las Palmas me hizo sentir partícipe de una felicidad colectiva fue el 19 de abril de 1964; la última, el pasado sábado. Entre una y otra fecha ha llovido mucho. He visto al equipo amarillo en lo más alto (como aquel Subcampeonato en la emporada 1968-69 o la final de la Copa del Rey nueve años después) y he sufrido como cualquier aficionado sus descensos a Segunda A, primero, y a Segunda B, después. Pero siempre, en los triunfos o las derrotas, en los momentos tristes o alegres, he sentido por el equipo la misma militancia emocional. Algo difícil de explicar con racionalidad, porque toda emoción es subjetiva. Como el arte. Todavía hay falsos intelectuales que no se explican como Albert Camus, premio Nobel de Literatura, pudo afirmar que “no hay lugar de mayor felicidad humana que un estadio de fútbol repleto de aficionados”. Yo siento lo mismo.

No había cumplido aún los 12 años cuando quedé inoculado para siempre con el virus amarillo y azul. Fue, como decía al principio, el 19 de abril de 1964, fecha en que la UD Las Palmas consiguió en el Campo de Las Colonias ante el equipo murciano Abarán su cuarto ascenso a la Primera División. Como no viví los tres anteriores, ese día tuve la certeza de que se podía tocar el cielo con las manos. Aquellos jugadores, entonces héroes de mi mundo adolescente, se quedaron grabados hasta hoy en el territorio de la memoria: Oregui; Aparicio, Tonono, José Luis; Ardura, Guedes; Juan Luis, Torrent, Gilberto I, Evaristo y Vegazo. El marcador acabó con un contundente 0-3 (Vegazo, Gilberto I y Guedes). Fue la primera vez en sentir esa felicidad colectiva.

La última fue hace cinco días con la victoria ante el Alcorcón. Y no solo por el marcador (4-1), sino por el estilo de juego coral que Paco Jémez ha puesto en práctica esta temporada y que nos hace recordar los mejores momentos en la historia de la UD Las Palmas. Un juego que ya cautiva a todos los aficionados canarios y que los analistas nacionales comienzan a elogiar. El primero en reconocerlo ha sido el propio técnico del Alcorcón, Juan Antonio Anquela: “Hacía tiempo que no veía jugar tan bien al fútbol”. El segundo, Santi Cañizares en ‘El Día del Fútbol’ de Canal Plus, donde anunció que vendría al Estadio de Gran Canaria a ver el excelente juego amarillo. Y el tercero, Maldini, que seleccionó el gol de Vitolo en su sección ‘La Parabólica’ del programa Fiebre Maldini, también de Canal Plus.

Sirva esta introducción y este texto como pretexto para iniciar el blog ‘Alegrías y Olvidos’ en la web oficial de la UD Las Palmas, que hoy estrena diseño y filosofía. Quiero aclarar dos cosas. La primera, que más que artículos periodísticos lo que pretendo con mis comentarios es reflejar un ‘estado de ánimo’, que en muchos aspectos coincidirán con los miles de aficionados amarillos. Y la segunda, que tengo libertad absoluta a la hora de abordar los contenidos. No podía ser de otro modo.

Solo espero que al final de la temporada que ahora comienza podamos ser más felices que la anterior. La conciencia y el corazón me dice que así será.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tambien siento este sentimiento...pio pio! Arriba de ellos!

Alejandro Dominguez dijo...

Yo lo mas grande ke viví fue aquel 4-2 al Madrid de Zidane con golazo de Ruben.

Alejandro Dominguez dijo...

El 4-2 contra el Madrid no estubo mal

Anónimo dijo...

en primer lugar, enhorabuena por su articulo, yo lo mas grande que viví fue el fiasco del ascenso a primera en el insular frente al Oviedo, ganando 4-1......ahí me di cuenta lo grande que es este equipo, dando vuelta al campo los jugadores, sin nadie moverse de su sitio, a pesar de haber perdido....me di cuenta de lo que es jugar con el corazón.
un besito a todos los aficionados de la UD.

Anónimo dijo...

¡Qué bueno que viniste, Dieguito!
Hacía falta una pincelada de cariño, de respeto, de sabios consejeros, ... un nuevo puente entre los aficionados y su media naranja.
Suerte.
M.B.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por el 'fichaje' de Diego, un amante ferviente de nuestros colores y un periodista de los que ya casi no quedan.